Casas con idioma obligatorio
La Administración flamenca exige a los ciudadanos que
quieran alquilar viviendas sociales el conocimiento de la
lengua neerlandesa.
Los demandantes de viviendas sociales en
la región belga de Flandes sólo podrán
acceder a ellas si hablan el neerlandés o se comprometen
a estudiarlo, según una ley que acaba de aprobar el
Parlamento flamenco. Los críticos de la medida, esencialmente
francófonos, la consideran anticonstitucional, mientras
la Comisión Europea estudia si es compatible con el
derecho comunitario, por detectar en ella discriminación
indirecta y obstáculos a la libre circulación
de personas en la UE. Ayuntamientos de otras localidades de
Flandes van más allá, y han prohibido la venta
de terrenos públicos a quienes no hablen la lengua
local.
La 'guerra de las regiones' en Bélgica
Falsa alarma de independencia en Flandes
Los francófonos dicen que la ley pretende echar de
Flandes a las personas necesitadas
La ley sobre los alquileres sociales en Flandes acaba de concluir
su curso parlamentario con una aprobación por abrumadora
mayoría en la Cámara regional flamenca, donde
votaron en contra los verdes y se abstuvieron los nacionalistas
extremistas del Vlaams Belang (Interés Flamenco), por
considerar que no va lo suficientemente lejos.
El documento establece que quienes a partir
de ahora demanden una vivienda social deberán hablar
neerlandés o mostrar la voluntad de aprenderlo, para
lo que se ofrecerán cursos gratuitos de 120 horas.
La inscripción dará derecho a firmar un contrato
temporal por dos años, al cabo de los cuales las autoridades
flamencas comprobarán el aprovechamiento del curso
por el inquilino. No avanzar en el conocimiento básico
de la lengua supondrá o la cancelación del alquiler
o una multa que puede llegar a los 5.000 euros. Estarán
eximidas las personas gravemente enfermas o los incapacitados
físicos o mentales.
Marino Keulen, promotor del decreto, ministro
liberal en el Gobierno de Flandes con responsabilidades de
Interior, Integración y Vivienda, mantiene que su idea
es una vía efectiva, sin violar derechos, para favorecer
la integración de los extranjeros en la sociedad neerlandófona.
"No hay discriminación", dice. "Lo que
queremos es facilitar la convivencia en las viviendas sociales
mediante una mejor integración".
Los parlamentarios francófonos en
Bruselas, Valonia y en la Cámara de Representantes
se han alzado contra la medida, por considerar que atenta
contra una Constitución belga que garantiza el derecho
incondicional a la vivienda. En el continuo choque lingüístico
que vive el país, consideran también que es
un medio para limpiar Flandes de personas necesitadas, que
recalarán en Valonia y Bruselas.
La Comisión Europea está analizando
si la ley se acomoda al derecho comunitario. "Se trata
de saber si estas disposiciones constituyen o no una discriminación
indirecta por motivos de nacionalidad y un ataque a la libre
circulación de trabajadores en el interior de la Comunidad",
explica un portavoz de Franco Frattini, vicepresidente de
la Comisión, encargado de Justicia, Libertad y Seguridad.
Expertos comunitarios han hecho saber a los
servicios de Frattini que, al igual que las discriminaciones
obvias, basadas en la nacionalidad, son ilegales en la UE,
también lo son las discriminaciones disimuladas, y
que condicionar un beneficio social al conocimiento de una
determinada lengua discrimina a los nacionales de terceros
países. "La desigualdad de trato constituye una
traba a la libre circulación de trabajadores",
señalan los técnicos, en referencia a uno de
los principios básicos de la Unión.
Tampoco admiten el argumento de que la medida
tiene el objetivo legítimo de favorecer la integración
y que por ello "es de imperioso interés general",
como alega Flandes. Aun sin que la respuesta sea todavía
oficial, el guardián del derecho comunitario mantiene
que "el aprendizaje del neerlandés como medio
de integración de los no neerlandófonos (...)
no puede constituir un objetivo legítimo digno de protección
que puede ser justificado por razones de interés general".
Y tras enumerar la amplia jurisprudencia sobre razones de
interés general, hacen notar que "en ninguna parte
aparece que el aprendizaje de una lengua sea una condición
sine qua non para la concesión de un beneficio social".
Los francófonos consideran este episodio
legislativo como el último en un largo proceso de "política
de purificación lingüística de Flandes",
como escribe Francis Van de Woestyne en el diario La Libre
Belgique. Otras instancias flamencas son más ambiciosas.
Los Ayuntamientos de Vilvoorde, Zemst y Zaventem, los tres
en la Corona de Bruselas, no sólo ya habían
adoptado reglamentos que preludiaban la ley ahora aprobada,
sino que han prohibido la venta de terrenos municipales a
quienes no hablen neerlandés.
Fuente: El Pais.es Ricardo M.De Rituerto
- 15/12/2006
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