El chocolate belga
Sus orígenes se remontan al siglo
XV, siglo en el que Cristóbal Colón
descubrió el chocolate en el nuevo mundo. Los
aztecas, lo probaron mucho antes que los europeos.
En aquella época era una bebida amarga, basada en unas
semillas de cacao y aunque tenía cierto valor, nadie
pensó que con los años se convertiría
en un producto estrella. Aquella bebida iba dirigida a los
más ricos y los colonos empezaron a comerciar con ella.
Los españoles tuvieron la idea de
añadir azúcar a aquel cacao amargo, lo cual
la convirtió en el dulce sabor del chocolate que todos
conocemos. Con los años cada país generaría
sus propios estilos de chocolatería,
dando pie a una enorme variedad de chocolates. Los nobles
europeos llegarían a valorar mucho el chocolate y debido
a la adicción que el azúcar provoca en las personas,
este terminaría por atravesar las fronteras de todo
el mundo y conseguir numerosos adeptos. En Bélgica
empezarían a aparecer las primeras fábricas
y talleres, que elaboraban ya bombones con diversas
formas y sabores. Algunos médicos incluso la empezaron
a usar para tratar algunas enfermedades.
Para los belgas, el chocolate siempre ha
sido algo atractivo y un medio para hacer un regalo, también
para cerrar tratos y negocios con éxito, celebrar festejos
o seducir a la persona amada. El chocolate es una pieza mas
en la “joyería nacional” con
algunas modalidades como “el Praliné”
conocido por sus almendras garrapiñadas
o las almendras cubiertas de chocolate. Si vd.pasea por ciudades
como Bruselas o Amberes verá muchas
bombonerías y chocolaterías a menudo llenas
por turistas. Es uno de los grandes productos nacionales y
Bélgica importa este producto al resto del mundo.
El chocolate y el bombón es
un regalo delicado en Bélgica, se vende de
manera delicada y envuelto en cajas y formatos muy
estéticos y sin duda es uno de los mejores
recuerdos que vd.puede regalar a su vuelta de un viaje a este
país. Los artesanos belgas lo preparan con gran detalle
como si de un trabajo de ingeniería se tratara. Las
semillas son molidas para obtener el polvo del cacao,
se unen al polvo de leche natural y al azúcar. Existen
familias de gran tradición chocolatera
en el país, también es posible contratar excursiones
o tours que durante unos minutos nos llevan al interior de
centros de producción en los que se observa de cerca
el proceso de producción del chocolate. Puede optar
por visitar el choco Story, un museo dedicado
al mundo de la bollería y la chocolatería, está
situado en Brujas y por tan sólo unos 6 euros podrá
recorrer sus salas y obtener una idea muy global de la historia
de este milenario producto.
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