Hergé Bélgica
Sobre Hergé, creador de Tintín
George Remi (1907-1983), llamado Hergé
por la pronunciación al revés de sus iniciales
G.R., es el más célebre de los dibujantes belgas
y el creador del archipopular Tintín.
Esa criatura de George Remi forma ya parte
de la cultura popular del siglo XX. ¿Cual es la razón
de su extraordinario éxito? Alguna explicación
se ha apuntado. ¿Acaso la clave está en su rostro
tan exento de detalles, tan “vacio” e inexpresivo,
que permite a cualquier lector introducirse en él,
“ser” de algún modo el dibujo de Hergé?
Tintín apareció por primera
vez en 1924. Tintín en el pais de los soviets daba
cuenta de las andanzas de la inexpresiva criatura en territorio
soviético. La URSS de los años 20 era una incógnita,
pero una incógnita de lo más inquietante, sobre
todo teniendo en cuenta su rapidísima industrialización
y su decidido aposentamiento en la Historia. Tintín
en aquella historia gráfica primeriza era el encargado
de alertar a Occidente sobre los “muchísimos
peligros” de aquel novísimo estado socialista.
En historietas sucesivas, Hergé a
través de Tintín, cantaría las excelencias
del colonialismo belga en el Congo. “Inolvidable”
aquella viñeta en la que el “profesor”
Tintín intentaba despertar el ardor patriótico
del alumnado nativo del Congo, al hablarles de “su”
patria: Bélgica.
Tras estos antecedentes ideológicamente
algo comprometidos, Hergé, ya en la década de
los 30, y con una nueva historieta, El Loto Azul, intenta
romper algunos de los clichés que en Occidente se tenían
-y se siguen teniendo- en torno a la lejanísima China.
En ese tebeo, Hergé además, parece denunciar
los excesos del colonialismo -en oposición a Tintín
en el Congo- y también el racismo.
Tras la ocupación nazi de Bélgica,
Hergé pasa a Le Soir, publicación controlada
por los alemanes. En las historietas publicadas durante 1942
y 1943, se le desliza al dibujante algún estereotipo
racial judio, lo cual le valió no pocas críticas,
llegando a ser acusado de colaboracionismo. En 1944, tras
la liberación, Le Soir fue interrumpida y con ella
las aventuras de Tintín. Los años siguientes
fueron duros para Georges Remi.
A partir de 1946 retomó el vuelo y
fue publicando algunas de sus mejores obras. En los años
50 una crisis matrimonial le llevará a separarse de
Germaine, su mujer. Se enamora de Fanny Vlaminck, artista
que se había unido a los Estudios Hergé que
el dibujante fundara en 1950 para librarse de la sobrecarga
de trabajo.
Un psicoanalista le recomienda abandonar
a Tintín. En lugar de eso, Hergé se centra entre
1958 y 1959 en Tintín en el Tibet que le servirá
como terapia definitiva y se constituirá en la obra
más personal de su autor y en su predilecta.
La desaparición de Hergé en
1983, deja a su hijo correteando solo por el mundo. Y así
lleva más de veinte años. Su lugar en el imaginario
y en la cultura popular parece inamovible.
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