Viajes a Bruselas
El nombre de la ciudad procede de la lengua
flamenca y es resultado de la unión de “brock”
(pantano) y “sali” (edificio). La ciudad (y el
conjunto de Bélgica) ha tenido diferentes dominadores
a lo largo de su historia y esas diferentes huellas ahí
han quedado, en Bruselas. Carolingios, borgoñeses,
españoles, franceses y holandeses se han sucedido en
el control del pequeño espacio geográfico belga
y dejaron tras ellos algún tipo de marca en la que
hoy es su capital (los franceses, por ejemplo, la destrucción
de 1695).
En Bruselas podemos toparnos con construcciones
de las épocas más diversas: desde los edificos
más antiguos, los del siglo XV, hasta los levantados
en el siglo XIX por el rey Leopoldo II. La capital del Estado
belga tiene alrededor de un millón de habitantes y
su red de ferrocarriles puede colocarte en menos de una hora
en cualquier lugar de Bélgica; y es que el pequeño
país cuenta con la red ferroviaria de mayor densidad
del mundo.
En las calles de Bruselas se respira un aire
inequívocamente cosmopolita. El francés es la
lengua mayoritaria, frente al flamenco -aunque en el conjunto
de Bélgica, la proporción se invierte. No obstante,
al ser Bruselas sede de múltiples organismos europeos
y comunitarios, son muchas las lenguas que se oyen en la localidad,
en especial la lingua franca actual: el inglés. La
capital oficiosa de Europa puede segmentarse en cuatro espacios:
la ciudad baja, la zona del Atomium, el barrio real y por
último, el barrio europeo.
En el primer espacio, la Ciudad Baja, nos
encontramos con la Plaza Mayor y una serie de edificios del
siglo XIX y principios del XX, además del popular Manneken
Pis, la estatuilla miccionante. En la Plaza Mayor o Grand
Place se entremezclan estilos variados: gótico, barroco
y renacentista. Tuvo que ser reconstruida tras su destrucción
en 1695 por las tropas francesas de Villeroy. De esa destrucción
sólo quedó en pie el Ayuntamiento, erigido en
1455.
En el espacio de la ciudad baja encontramos
también la Galería Saint Hubbert, una calle
comercial cubierta que se cuenta entre las más antiguas
de Europa. No olvidemos tampoco que estamos en el país
de Hergé y cerca de la Grand Place tenemos la oportunidad
de visitar el Museo del Tebeo, que expone trabajos de dibujantes
belgas.
En el barrio real de Bruselas se levantan
buena parte de los edificios administrativos, religiosos y
de interés artístico. Un ejemplo: la imponente
catedral de Bruselas (Santa Gúdula) construida ente
el XII y el XIV. Entre los edificios institucionales, tenemos
el parlamento flamenco y el belga, así como el Palacio
Real, de 1865. El visitante interesado en el arte cuenta con
dos museos: el de arte antiguo (donde hallará cuadros
de Rubens y de Van Dick) y el de arte moderno (con cuadros
de Magritte). Además: en la Iglesia Kapellekerk está
enterrado Pieter Breughel.
En la zona del Atomium se yergue el extraño
edificio homónimo, que fue construido para la Exposición
Universal de 1958. Se trata de la reproducción -aumentada
en 150 millones de veces- de una molécula de nueve
átomos. La “molécula” tiene una
altura de 102 metros. Desde el “átomo”
más elevado -al que se sube por ascensor- se tienen
magníficas vistas de la ciudad.
La cuarta zona básica de Bruselas:
el barrio europeo. Allí encontramos tres edificios.
Los que albergan al Parlamento Europeo, a la Comisión
Europea, y al Consejo de la Unión Europea.
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